Y vino el Obispo

¿Se acuerdan de la iglesia de San Andrés hace apenas un año meses? Parece increíble que esta parroquia hubiera estado tantos años inacabada, sin su gigante corona. En Villarejo ya nos hemos acostumbrado a verla tocar, de nuevo, el techo del pueblo.

Y es que las obras de la restauración del chapitel, del "pincho de la torre", como siempre lo llamaron las gentes de aquí terminaron en febrero. Sin embargo, hasta ahora no se había celebrado acto alguno para dar por inaugurados los trabajos de restauración. El domingo 7 de septiembre llegó el momento. El Obispo de la diócesis de Alcalá de Henares, D. Juan Antonio Reig Plá, celebraba en la parroquia de San Andrés una misa de acción de gracias y participaba en la inauguración oficial del chapitel, junto a otras personalidades como el arquitecto de la Diócesis, representantes de la Comunidad de Madrid, ARACOVE, y autoridades militares y civiles, entre ellos concejales y el alcalde.

El acto oficial fue sobrio. Marco Antonio Ayuso Sánchez, habló con la tranquilidad del que intuye que esto ya no nos lo quita nadie, y con el orgullo de saber que ha formado parte de un acontecimiento histórico, muy reclamado durante décadas. Su trabajo dio sus frutos. Ayuntamiento, Obispado y Comunidad de Madrid con ARACOVE. La unión de estas instituciones ha hecho realidad esta restauración.
Decía el arquitecto de la Diócesis, que la arquitectura es algo más que simple materia. Efectivamente, en Villarejo este argumento tiene mucho peso: algo tan sencillo como un chapitel, que no deja de ser solamente una pequeña parte de la iglesia, se convierte en todo un anhelo, en símbolo de recuperación de la dignidad de un pueblo.
El acto de inauguración se celebró en la Plaza de la Iglesia, bajo la torre de San Andrés y, el decorado de fondo fue un sencillo poster que había encargado el párroco, José Luis Loriente, para que la gente entendiera, con un golpe de vista y a través de imágenes, por todo lo que ha pasado este templo, que llegó a estar literalmente en ruina durante muchos años. Que lo tengamos aún en pie es, por tanto, excepcional.
El Obispo recordó la importancia de hacer partícipes a los más jóvenes de las tradiciones, en la historia. Así es también en lo patrimonial: hace cuarenta años, nuestros abuelos comenzaron a trabajar para recuperar las raíces de Villarejo a través de su patrimonio monumental y desde entonces, generación tras generación, hemos conseguido muchas cosas y muy importantes. Unos han dado paso a otros en este trabajo y ahora llega la restauración del chapitel y, seguramente, esto, no parará aquí; queda mucho por hacer, en diferentes rincones del Villarejo histórico, entre ellos la misma iglesia de San Andrés, y por ejemplo, sus bóvedas interiores ahora perdidas. Desde luego eso ya es otra historia y otra meta.